martes, 11 de noviembre de 2008

Encuentro en un café Maya (Segunda Parte)


Segunda parte y final de ésta conversación con el señor Deahuevo, Don Edgar López.

En la búsqueda de una identidad maya, Edgar López desenfundó su sintetizador y grabó su quinta placa. Esta vez con música ambient experimentando con sonidos de chamán, aves, bosques, ferias y logrando un sonido comercial. No se cree lo de ser un “artista” y afirma que ese rollo ya le pasó.

En Ibiza nacen las corrientes de Coffee Moods y Coffee Lounges o música de restaurante dirigido a intelectuales donde la música no intervenía en las conversaciones; esto se replegaría en otros países como en India y África.

Edgar tomó la idea de adaptarlo a la cultura Maya. Intentó mezclar marimba, chirimía y demás instrumentos autóctonos pero rompían el concepto. También se dio cuenta que “ningún indígena va a escuchar música así”. Aunque remarcó su poco interés por convertirse en un músico comercial, como buen artista, busca mejorar su obra con el pasar de los años; “no tengo tiempo para producir, grabar, invitar colaboradores y eso requiere dinero”.

A pesar de eso, está conforme con el resultado del Maya Suite Café pero el disco y su arte, si se quiere pensar así, exige pinceladas que lo complemente. Al entrar al Maya Suite con Baya Baya y recorrer los distintos pasajes verdes que retrata, se abre una invitación a reflexionar y a relajarte. Cada corte es una historia con un viaje dentro de sí. Existen ambientes para relajación y es imposible no dejarse llevar a estos escenarios.

“Este disco es el primero que siento que no sueno a mí. Me considero una persona espiritual al momento de componer y adopto la música maya porque soy de aquí, aunque me vea burguesito”. Este disco, que define una línea a seguir por parte de Edgar, no logró reunir todo lo que quería decir. Y hace una reflexión objetiva del Maya Suite al decir que “no hay mucha contraposición entre lo electrónico y lo autóctono. Mi idea es grabar la música y que otra persona aporte con sus instrumentos porque yo no puedo tocar chirimía y por muy autóctono que quiera sonar no pude”, dice encogido de hombros. Y es que el disco exige ese equilibrio por necesidad propia más que como sonido ornamental.

¡¡Qué de a huevo!!

El Blog que Edgar tiene en la web le ha servido como otra forma de regalar su música y darse a conocer porque el buscar una disquera requiere tiempo e inversión para chocar con la realidad de llegar a un supermercado y “tu disco está al mismo precio que un empaque de cloro (se ríe)… es por eso no me tiro al agua” dice resignado.

Comenta que su disco ha sido bajado por unas 800 personas desde que lo colgó en su blog hace un par de meses. Con estos pequeños logros uno pensaría que el ego estaría un poco hinchado (al menos el mío, sí), pero en Edgar es invisible aunque no deja de enseñar una amplia sonrisa cuando dice que dentro de sus mayores logros como artista es “escucharse (ríe) y que utilizaran su música en el noticiero de Avances. A veces ayuda mucho no tomarse tan en serio, te mantiene sano(…) disfruto mucho del proceso creativo de sumergirse en una burbuja y crear”.

Edgar dice que sus discos son copias de otros artistas y su deseo es seguir haciendo lo que le gusta para perfeccionarse como músico y explorar su identidad maya. “Las personas que han escuchados mis discos, dicen ¡Es Vangelis! ¡Es Enigma! Y no… soy yo y eso acrecienta el ego musical”.

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