domingo, 7 de marzo de 2010

METALLICA: LOS GIGANTES DEL METAL (Crónica)


Explosivo, intenso y vibrante. La mejor banda del metal sentó un precedente masivo en nuestro país. Su visita fugaz conmovió hasta al mismo Hetfield que en ningún momento esperó la respuesta de 30 mil asistentes que contemplaron a la banda como figuras mesiánicas. Después hablaremos de lo malo... muy después. La adrenalina atómica y la ansiedad maya-apocalíptica del 2012, gritada a cuatro vientos por los más ilusos charlatanes hicieron pensar que una banda de este calibre nunca llegaría a nuestro país. La sola construcción del escenario en el coloso de la zona 5, nos transportaba a un país primer mundista, uno que todo tiene a la mano, incluso, el rock de mejor factura a la vuelta de cada esquina. Pero el 5 de marzo del 2010 quedará grabado o fundido en la mente de los asistentes cuando levantamos las manos y recibimos agradecidos ese mandamiento que cantó Kiss en su inolvidable "God gave rock and roll to you" (perdón por lo cursi). Y es que nada reúne al mundo como esa noble y humilde máxima (perdón, otra vez).

Bajemos un poco de la nube. Somos de tercer mundo, eso es indefendible y Metallica fue víctima de ese atraso de 50 años que Guatemala pule cada vez que puede, a mucha honra, con brillante mediocridad y desorganización excretoria. Este causa, muy chapina reitero, lesionó como patada en la espinilla la adrenalina del inicio. Creeping Death sufrió y todos vimos su caída horrorizados e indignados. "No con Metallica nooo, por favor no me hagan eso" gritó un aficionado. Imperdonable. Fue como revivir la tragedia del Challenger en 1988 o la masacre de la Plaza de Tiananmen un año después. Sufrió los mismo embates: From whom the Bell Tolls. Ante el horror y la impotencia que se sufre día a día con la inseguridad, nosotros los 30 mil fanáticos, imploramos como madres angustiadas, que acababan de ver morir a su hijo a causa de 50 balazos que, por el amor de Dios, se detuvieran. Premier, la organización que desorganizó todo y dejó mala impresión en la banda y asistentes, se llevó las palmas abiertas del respetable que como una señal merecida que les recordó tanto a la institución como a sus integrantes, su progenitora además de la profecía del sufrir un horroroso dolor por la eternidad. La banda a pesar del percance, tuvo fe en que los técnicos, sobre la marcha, arreglaran la pifia. Metallica no tuvo otra que parar. Hetfield juntó las manos en señal de perdón y pidió dos minutos para solucionar los problemas de sonido.

De pronto las luces se apagaron. From Whom the Bell Tolls hizo su apareción estruendosa. El rostro de Hetfield fulguró en la pantalla principal como el rostro de Guevara, con su actitud de metalero duro mientras recorría con sus dedos los acordes de la furiosa canción. Era increíble sentir el sonido. Los acordes electrizantes rasgaban nuestros rostros junto a una batería lacerante que sacudía nuestras vísceras. "Fuel" apareció y el frenesí fue inenarrable. Ver a Lars tocar en vivo es como presenciar a un pulpo tocando; Trujillo se movía por todas partes del escenario; Hetfield cantaba en todos los micrófonos y se movía como figura papal por todo el escenario dando la bendición rockera; Hammett tímido enfocado en lo suyo. Harvester of Sorrow hizo su presencia. Dura, robusta, inclemente, ferrosa y explosiva. Ideal para el headbagging. De pronto la primera daga: Fade to black. Hetfield se encaminó a la corazón del escenario y desde allí invocó a los demonios depresivos y fatalistas con guitarra acústica y ejecutó esta plegaria. Las guitarras lloraban, se podía sentir la desesperación en esa canción. Hetfield, el gran front man. Nos metimos al Death Magnetic con That was your life que pasó con algo de indiferencia por parte de los chapines. Esto se justifica porque el album no tuvo mayor difusión en el país. Misma suerte sufriría The End of the Line.

"This next song is too heavy for you" dijo Hetfield. "Do you want to hear it Guatemala"?. Sad But True, y despertó el monstruo sonoro de 30 mil cabezas del Mateo Flores. Ambas guitarras era mediums de truenos. Simplemente bello. Hetfield retaba a cantar. Los chapines gritaron la canción. Las cámaras recorrían la primera fila de asistentes y en el paneo brillaban banderas, signos metaleros y las letras: You Know is Sad but True... "Told you this was too heavy for you", bromeó James el grande. "This is call Cynade", la más comercial del disco que tuvo una modesta difusión en alguna radio. Ésta corrió mejor suerte que las dos anteriores del Magnetic.



Las luces se apagaron. Inició la guerra. Estalló toda la pirotécnica y brotó fuego de la profundidad. Gritos y metralletas en el fondo. One atacaba. Los arpegios del primer acorde sonaron atómicos. Es uno de los himnos más poderosos de la banda y a nivel mundial ni se diga. La interpretación de Metallica para ONE fue entrañable. Estábamos impávidos. No se sabía cómo actuar ante una situación tan impactante. One despertó vivencias infantiles, aquella primera vez que la escuchamos y su huella. Al entrar a la parte cruda de la canción, despertaron esa vibra que solo puede producir un éxito universal. Gritamos el Darkenes, imprisoning me... Land mine has taken my sight, takin' my speech, takin' my hearing... Los solos imposibles de Hammett se podían saborear. los movimientos de sus dedos serpenteantes acudían puntuales a cada grito de guitarra. ¿Cómo es posible que ese talento sea humano?. ¿Cómo puede existir alguien que toque así?. One despierta tanta incredulidad. Al terminar, unos estallamos de alegría otros quedaron estupefactos. Tal vez dentro de una semana tomaremos conciencia de qué fue lo que vimos. Mientras escribo esto todavía pienso que faltan entre dos o tres meses para la presentación de Metallica. ¿En verdad pasó?

Master of Puppets nos agarró desprevenidos y todavía en el letargo de One. Otra que causó el mismo efecto. El público coreó el éxito con brutalidad y actitud. Algo que siempre asombra de esta canción es su actitud. Su desprecio a la humanidad. Hetfield otra vez, tan desalmado, tan fascista, todo un gigante. James y Kirk se encontraron en medio del escenario y se fundían al unísono en cada solo. Master, Master. La risa del final... supremo.

A Metallica no le bastó patearnos en el piso y dejarnos sangrando, sacó su mazo letal Blackened que sirvió para partirnos la cabeza. Las melódicas guitarras aparecieron como sirenas. And justice... un disco enorme. Blackened es una de las más trasheras de la banda. Su rabia es más fuerte que 500 años. Ésta canción, a mi juicio, nos separó del apreciador de la banda y puso en evidencia al fanático hardcore. En mi sector, solo habíamos un par que la cantamos. Nos miraban con envidia, la cual agradecí con orgullo.

Nothing Else Matters, sin duda la más conmovedora. James se sentó enfrente de nosotros, como en una fogata. Él y su guitarra. Musitámos las letras, nos hipnotizó. La cámara hizo un close up de su rostro. Fue impactante. Vimos en su mirada el camino recorrido de un ROAD DOG de un titán, un gigante que abría su corazón sin mayor miedo. Al final y en el último acorde, la cámara enseñó su mano. Después levantó la púa y en una cara apareció el sarcófago del Death Magnetic y en el otro el nombre de la banda. Estalló Enter Sandman. El Mateo Flores fue víctima de un pequeño sismo. Gritamos las letras. Nunca deja de sorprenderme la canción con su pinta pop, su actitud, y su robustez. Es por ese dandy endemoniado que tiene que conquista con dulzura.

La banda se despidió pero fue pedida a gritos. Hizo un guiño al Garage days con Last Caress. Después la metalera Battery entró en escena. Tuvo el mismo efecto que Blackened, otra vez me sentí orgulloso. La rapidez de la canción es, siempre, para asustarse y admirarse.

Como última petición Seek and Destroy. Los moshpits aparecieron en todas partes. Say it Guatemala city, decía el gigante "SEEK AND DESTROY". El concierto terminó con una nota alta. El cansancio ni se notaba. Regalaron púas y baquetas. Unos fanáticos les dieron una bandera con un pabellón de Metallica que colocaron encima de la batería de Lars. Cada uno de los integrantes se despidió a su modo. Lars nos dijo: "Espero que no tardemos otros 29 años en venir". Los cuatro se abrazaron y se agradecieron con reverencia a una generación que los esperó desde siempre. Muchos quedamos incrédulos. ¿En verdad vinieron? Un show increíble.

LO FATAL: Los incidentes de afuera. El rockero chapìn idiota que utiliza las afueras de los recintos para enseñar ese garbo de alcohólico y barato para los vergazos, que se va contra la razón al no pagar su entrada y querer entrar a la fuerza.

LO HIPÓCRITA: Las radios que dicen que tocan rock. EXA, La clásica, y demás estaciones que por tanto desprecio que les tengo las olvidé rápidamente.

LO IMPERDONABLE: El sonido. Quiero las cabezas de los desorganizadores en una estaca.

LO SANO: Tocó una banda chapina Extinción y Mastodon, como dicen los que no saben nada de la banda y no tienen nada bueno que decir también, como yo: BUENA ONDA MUCHÁ.

***FOTOS DE STANLEY HERRARTE Y SU FOTOLOGÍA

11 comentarios:

Jorge Morales dijo...

Muy buen artículo, lastima que no pude asistir por vivir lejor (Puerto Barrios..

Salu2 desde Guatezona.org ;)

Engler dijo...

¿Entrar a la fuerza? Evidentemente estabas adentro.

Lo que pasó afuera, una mente idiota que se le ocurre llevar policias antimotines a cuidar la taquilla cuando ya el concierto estaba empezando y todo transcurría con normalidad. Un par de botellas que unos borrachos en su inconsciencia les lanzan... Lo demás fue salir corriendo, niños, mujeres, vendedores... ¿Entrar a la fuerza? Nada de eso... El 99% de los que estabamos afuera solo queríamos escuchar un poco del concierto. ¿Eso es irse contra la razón?

David Lepe dijo...

Mano, buenísimo rollo. Que buena crónica. Nos la pasamos increíble.

El Vigilante dijo...

Jorge: Gracias por pasar a este blog. Igualmente un saludo. Lástima que no pudiste venir, estuvo increíble.

Engler: Obviamente esto es de encontrar qué vino primero si el huevo o la gallina. Los informes de medios de comunicación dijeron eso: que los roqueros los provocaron. Les mientan la madre a los policías solo porque sí. Con todo lo que querás pero los "tiras" son humanos y lo que contás vos sólo agravó más la estupidez. Claro que yo estaba adentro. Si llegan policías al estadio pues también los empresarios tienen el derecho de defender lo suyo. Recordá que con las fallas de sonido que se desarrollaron en el concierto podía ocurrir algo peor. ¿Qué tal si la banda se va? Qué bueno que vos estabas con la mara roquera que sólo está por la música. Y como siempre hay gente que solo llega para provocar bandalismo que ni vos ni yo vimos. Así como la gente que rompió una maya y de general se pasó a gramilla. Pasó de todo. Ni modo así es la cosa. No se puede disfrutar nada en paz.

David: Así es Alex... Salud. Ahora leo tu crónica.

Engler dijo...

Mi refutacion es a tu comentario, "querer entrar a la fuerza" dando a entender que esto fue lo que provocó los incidentes, los bochinches. Estoy totalmente de acuerdo en que los empresarios deben cuidar lo suyo. Todos debemos cuidar lo nuestro pero en ningun momento los "bienes" de los "organizadores" estaban en riesgo para mandar una cuadrilla de policias antimotines. Te repito, yo estaba ahi,justo enfrente de la taquilla cuando llegaron los policias a acordonar el area. Carne de cañon. Supongo que "los organizadores" habran pensado, bueno es un decir, "mejor me cuido las espaldas" Esto es de una mente estupida, dejar a los policias al alcance de botellas, insultos y demás. No había necesidad.

Saludos,

Skunk LR dijo...

Tnx vigilante, es un honor ilustrar tu crónica...y si tenes razón... blackened separó a la vieja guardia de los novatos... jajajaja

pamela dijo...

Allan, la canción de Last Caress no es de Garage Inc., es de Garage Days... saludos.

El Vigilante dijo...

Enger: Es un top of mind vos. Es que siempre pasa una cosa así. La mara tira una piedra y esconde la mano. Pero con lo que vos decís ya cambia el panorama. Y como te repito eso fue lo que yo escuché en las radios al otro día.

MR Skunk: asi es señor eso nos distingue y nos pone en otro pedestal.

Gracias Pamela por el dato.. un lapsus.

Lunatrack dijo...

no nos podian matar la primera rola a si,
igual aún mo me creo haber oido ONE en vivo
y las del and justice como Harvest o sorrow y blackened,

El Vigilante dijo...

Seño Lunis: Ando igual. Todavía no creo que hayan venido.

Wendy García Ortiz dijo...

Esta es la crónica de un enamorado. Qué buen recorrido por esas horas, Allancito. Lo pude ver todo sin estar ahí.