jueves, 26 de febrero de 2009

NIN: HACE 20 AÑOS... UNA MAQUINARIA DE ODIO


Michael Trent Reznor y John Malm, amigo y posterior manager, entraban a grabar al estudio desde las 10 de la noche hasta las 5 ó 6 de la mañana sin pensar que realizarían uno de los discos más influyentes del Rock Industrial y de la escena musical. Previo a este momento Reznor era parte de una bandas muy a lo “Flock of Seagouls” que solamente tocaban covers New Wave. Este joven atormentado, en apariencia tímida y relajada, se convirtió con Pretty Hate Machine en un genio de finales de la década de los 80 y dejando muchas expectativas para la siguiente década. Así terminaban esos 10 años nefastos, con un merecido puñetazo en la cara seguida de una escupida. Pero eso no bastaba. Trent Reznor canalizaría sin clemencia, delirios, angustias e insatisfacciones sexuales, adicciones, drogas y demás tormentos justificando ese escenario como algo que tenía en su cabeza en ese momento. “No soy una persona atormentada y no creo ser la más feliz pero eso salió”. El Pretty Hate Machine intimida por su sonido siniestro y vanguardista, letras que laceran y sintetizadores que crean atmósferas oscuras y escalofriantemente vacías. A propósito, ya podés levantar tus dientes.

Reznor construyó cada una de las canciones y tocando todos los instrumentos muy a lo Prince. El demo interesó a varias compañías disqueras pero fue TVT la que ganó. PHM es una seducción descarada hacia un lado oscuro cuya propia oscuridad encanta y tiene como resultado en que te convertís: un militante de NIN. Hasta viendo el símbolo de Nine Inch Nails las letras N’s parece que se enfrentan entre ellas por una I que tiene función de espejo. El nombre significa los clavos de nueve pulgadas en la cruz de Jesucristo.

Head Like a Hole nos advierte ya. Los loops epilépticos, de pronto un intermedio de percusiones y sonidos y comienza un sintetizador con notas amenazantes Reznor rindiendo pleitesía al dinero como Dios. En sí las letras son dignas de un pop industrial explosivo y furioso. Es casi un pecado no saber el coro de esta canción: Head like a hole / black as your soul / i'd rather die than give you control / head like a hole./ black as your soul / i'd rather die than give you control.

Las religiones organizadas y líderes fundamentalistas son una farsa. Terrible Lie clama por una fe que es destruida por ese mundo podrido que prefiere sus artimañas para funcionar mejor y como Dios dinero se impone. “Dios me debes una gran disculpa” y “Quiero mucho creer”. Es ruego a esa ilusión que el hombre pisotea inclemente. La Fe “¿Puede ser este mundo tan triste cómo es?”. Cuestionamientos cuyo resultado es un terrible. Dios no queda bien parado aquí. Reznor clama. “my head is filled with disease./ my skin is begging you please / I'm on my hands and knees / I want so much to believe. Dios, no reacciona, está cruzado de brazos y no tira un rayo para matar a esos farsantes manipuladores.

Down in it es un rap industrial bailable poco usual y duro. Una confesión rasgada con uñas afiladas. Casi se puede oler la sangre. I used to be so big and strong / i used to know my right from wrong./ I used to never be afraid./ I used to be somebody / I used to have something inside / now just this hole that's open wide./ i used to want it all/ I used to be somebody. Ésa es precisamente la sensación que queda después de oír todo el disco. I was up above it / Now I’m Down in it.

Pareciera que es una canción sobre una femme fatale. Las baterías electrónicas nos conducen con un bajo envolvente y rítmico. La voz de Reznor es un acompañamiento esquizofrénico. Las guitarras eléctricas a lo lejos como un adorno. Sanctified es una canción de amor a las drogas. De cómo la adicción se convierte en un acto religioso, humano, puro, necesario y bendito. If she says come inside i'll come inside for her./ If she says five it all i'll give everything to her. / i am justified./ I am purified./ I am sanctified./ inside you. Lo que más asusta son esas atmósferas gregorianas bastante siniestras. Puede ser el mismo infierno nuestro escenario romántico y predilecto: un gran abismo de evasión.

Dentro de ese abismo. Unas notas de piano aparecen punzantes, Reznor reza en agonía rogando a ella, siempre ella. Somenthing I Can Never Have es un delirio crudo con letras escalofriantes. Podría ser un testamento pero es una canción de desamor muy intensa: I still recall the taste of my tears. / echoing your voice just like the ringing in my ears./ my favorite dreams of you still wash ashore./ scraping through my head 'till i don't want to sleep anymore. Duele. No podemos dejar de encogernos fetalmente, halarnos los pelos o clavarnos las uñas en nuestra cara. You make this all go way./ i just want something. / I just want something i can never have.

Recobrando la compostura y regresando al lado industrial. La tortura seductora tiene un corto circuito. Kinda I want to. Muy pop que de pronto desagrada porque Reznor vacila después de conducirnos por esa línea intensa en que nos sumerge. Es pegajosa, hasta allí

Sin ya nos devuelve. You give me the reason./ you give me control./ I gave you my Purity./ My Purity you stole. / Did you think i wouldn't recognize this compromise.
am i just too stupid to realize./ Stale incense old sweat and lies, lies, lies. El cuerpo no aguanta tanta destrucción y la vas a pagar. Reznor se convierte en una venganza bíblica y pide un beso de despedida. It comes down to this./ your kiss. / your fist./ and your strain.
it get's under my skin./ within / take in the extent of my sin.

Otra vez nos vuelve a sacar del delirio infernal con That’s What I Get. Su condena es innecesaria aunque la pérdida de inocencia se justifica. Recordemos que Reznor aquí tiene 24 años. Él también condenaría en varias entrevistas como esta canción y Kinda I Want to son dos composiciones que debilitan el PHM.

The Only Time, es igual de bailable. Sarcástica y miserable. … I'm drunk. / and right now i'm so in love with you./ and i don't want to think too much about what we should or shouldn't do / Lay my hands on Heaven and the sun and the moon and the stars./ while the devil wants to fuck me in the back of his car. / Nothing quite like the feel of something new. / maybe i'm all messed up in you. / maybe i'm all messed up.

Ringfinger es otro vómito a la femme. You just left me nailed here./ hanging like Jesus on the cross./ i'll be dying for your sins./ and aiding to the cause. Es cabal esa tipeja que no agradece nada. Bien Trent.

Trent Reznor nos conquista y se convierte en un aliado de dolor imprescindible. Odiar tiene sentido y eso le sirve al artista para componer una obra de arte y "curarse". También se puede tratar el odio porpio. Todos los cuestionamientos que revisa Reznor son interesantes y atinados. Ésa búsqueda aunque traumática es vital. Pretty Hate Machine es una disco fuerte y desolador emocionalemente. Nos advierte y emociona conocer lo que viene de Nine Inch Nails en la siguiente década.

Head Like a Hole



Terrible Lie



Something I Can Never Have



Sanctified



Trent Reznor antes de Nine Inch Nails

2 comentarios:

Prado dijo...

has hecho justicia con el disco. no se puede decir más, sino volver a oírlo.

El Aguafiestas dijo...

Rollón este disco. Gran comienzo para este maestro.