
Odio el calor sofocante de abril y mayo. Es un calor hijo de puta que no se aguanta. Trato de prender la computadora solo en el día para que las ondas térmicas o calenturas del monitor no abarquen todo mi cuarto. Cero ventilación porque si abro la puerta aunque sea un maldito segundo un mosquitomierda se entra a mi cuarto. Estos no sobreviven como las malditas ratas, a estos los mato a puros aplausos, mueren como gladiadores. Y es que allí estoy a las 3 o 4 de la mañanacazando a algún cabrón que me interrumpió el sueño. No solo, cómo cuesta dormir con este clima sino que encima hay que tratarlos como pordioseros a los mierdas y darles de comer de gratis. ¡NO!
Y es que ojalá, me chuparan la sangre, con roncha heredada, y se fueran a la chingar a otro lado. No, estos esqueléticos insectos se dedican a fastidiarme la existencia pegandome en la oreja, la cara, o la nariz. Son una MIERDA. Y el sonido puto me purga y me quita el sueño. Se guían por el dióxido de carbono para ubicarme en la oscuridad y es allí donde se aprovechan para chingarme el momento. Ese en donde cuando entro al umbral del sueño y el descanso se desplaya a plenitud y por la chingadera, tengo que prender la luz para buscarlos y a extinguirlos a manotazo limpio. Ando como sonámbulo fúrico y berrinchudo, sacudiendo una camisa o toalla para espantarlos de donde se esconden y obligarlos a volar o cambiar a una posición más visible o se coloquen en una pared para ser aplastados con el odio salvador.
A veces a sonado tan fuerte el manotazo en la pared que despierto a mi pobre madre. Esos malditos siempre sacan lo peor de mí. Cada vez que me levanto a matarlos siempre me recuerdo de Engel o Angel de Rammstein, como para llamarlos con cariño y se mueran 9 veces en mi mano. MIERDAS. A veces la muerte da tanta satisfacción. Se acaba algo y empieza un gran biniestar como es el sueño.
ENGEL
KEINE LUST... Está canción me gusta por divertida aunque las guitarras suenan a mi furia de madrugada.
Qué culos, las chavas pues....